DHA y salud del sistema nervioso

El potencial de los omega-3 a nivel del sistema nervioso está despertando cada vez mayor interés. Diversos estudios paleontológicos con fósiles de ancestros del hombre actual en África, han mostrado que los cráneos encontrados en habitantes de la sabana (donde el alimento era fundamentalmente a base de carne y hierbas), son de menor tamaño que los encontrados en zonas costeras o lacustres (donde el pescado formaba parte de su dieta). Estas observaciones han derivado en teorías que postulan que, la introducción de omega-3 en la dieta y en especial del DHA, supuso el punto de inflexión en la evolución del hombre hacia un ser racional e inteligente. Un 50-60% del peso cerebral son lípidos (grasas) de los cuales un 35-40% son DHA, sin que apenas haya EPA (< 1% ). Por tanto, estructuralmente hablando, el DHA es sin duda el que mayor protagonismo tiene a nivel cerebral.

El DHA es una materia prima esencial para la formación de las redes neuronales (‘cableado eléctrico del cerebro’) y su toma aumenta la velocidad a la cual se transmite el impulso nervioso, de ahí que se asocie con una mejora en la concentración. Asimismo, el DHA (y en parte el EPA), contribuyen a modular diversos neurotransmisores cerebrales (ej. serotonina, acetilcolina, dopamina), implicados en la modulación del ánimo y otros procesos cerebrales. Por todo ello, los omega-3 (y especialmente el DHA), son considerados como nutrientes de gran interés en muchas alteraciones neurológicas y neuropsiquiátricas.

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